Los web-master de la pagina www.berja.com están trabajando en un proyecto sobre la vida y obra de Fray Pedro de Berja, un fraile Capuchino–Franciscano que nació en Berja en el año 1.626 (aproximadamente), de sus apellidos de momento se desconocen ya que al ingresar en la Orden Francisca-Capuchina renunciaba a tales referencias familiares e incluso a sus pertenencias, para aplicar a su nombre propio el lugar de su nacimiento.
Fray Pedro de Berja, tras ingresar en la Orden Capuchina, marchó a Venezuela, cumpliendo la Real Cédula de Felipe IV en Mayo de 1658.
Fray Pedro y cinco padres capuchinos salieron de Cádiz Alrededor del 3 de Junio de ese mismo año y, a finales de agosto, ya estaban en Venezuela, desembarcando en Cumaná, siguiendo el plan de las primeras misiones Capuchinas que iban entrando por aquel puerto.
Fue el primer jefe de la Orden Capuchina Franciscana en los llanos de Caracas (toda el área central de Venezuela) en 1658 y él dirigió todo el proceso colonizador de estos llanos.
Antes de Llegar a los Llanos en el El Río Pao, fundó en el Oriente la Población de Santa María de los Ángeles de Guácharo, primer asiento de los misioneros Capuchinos Andaluces en Venezuela.
Llego a Caracas en 1.661. En abril de ese mismo año ya estaba en los Llanos, donde fundó dos pueblos de misión, el primero, en el río de El Pao y allí permaneció hasta 1.669 en el que abandonó el pueblo y paso al río Tirgua a fundar San Francisco del Tirgua en el año 1672. En ese año fue nombrado superior de todas las misiones Capuchinas de los Llanos.
Por el decreto del 27 de agosto de 1676 los padres misioneros capuchinos habían quedado autorizados para fundar pueblos españoles en las Provincias de Caracas y Cumaná.
Fray Pedro de Berja en 1677, caballero de espada y cruz, con su ‘Real Cédula’ en las alforjas, ya había obtenido el auto del gobernador Alberto para la fundación de una villa a orillas del río Tirgua, que se llamo SAN CARLOS DE AUSTRIA en el año 1678, (hoy Ciudad de San Carlos). De una forma excepcional tomó posesión de las tierras y nombró a las autoridades del pueblo (existían cuatro autoridades de gobierno: los misioneros, el clero regular, la civil y la militar, cada uno dependiendo directamente de sus jefes superiores residentes en otras ciudades) y dio la orden de construir un templo parroquial.
En 1678 ya era prefecto general de las Misiones de los Padres Capuchinos de la Provincia de Venezuela, Caracas y Cumana. Los misioneros capuchinos tenían un Prefecto General en Cumana y luego en Caracas y Comisarios comarcales de los Llanos.
En 1690 había dejado el curato de la Villa de San Carlos.
Se cree que fray Pedro de Berja falleció en el año 1703, tras haber permanecido 46 años de su vida en la fundación y conquista de estos pueblos de los llanos de Caracas.
Y se supone está enterrado en el lugar donde fundó el primer templo, donde actualmente existe el colegio diocesano ‘Juan Pablo II’.
Esto es un breve resumen que los hermanos Villalobos Ibarra, web-master de la página en internet www.berja.com han recopilado de la vida y obra de Fray Pedro de Berja. Ha sido posible gracias a la colaboración de Don Eudhen Perdomo, Webmaster de ‘Cojedes Virtual’ y a Don Argenis Agüero, antropólogo e historiador, que trabaja en la Fundación La Salle en la ciudad de San Carlos, capital del estado Cojedes, donde gracias al nombre de Berja ha sido posible poner en contacto dos paginas web, que están tan lejos, pero tan cerca.
Gracias a esta labor y al nombre de donde era natural Fray Pedro, es decir Berja, se ha podido unir conocimientos acerca de la vida y obra de este frayle capuchino, aunque quedan grandes lagunas, sobretodo de su vida aquí en la península. Concretamente en Berja, donde aunque parezca mentira, no se sabía nada de la existencia de este frayle capuchino, que dejó el nombre de Berja escrito en la historia de Venezuela para que se recordado por siempre.
Fray Pedro de BERJA [Berja, 1629-San Carlos de Austria (Venezuela), 1704)]
Valeriano Sánchez Ramos
Fray Pedro de Berja es muy conocido por la historiografía indiana, tanto española como latinoamericana, y especialmente la venezolana, país donde desarrollaría una enorme labor misionera. Cuando aludimos al término misional referido a Las Indias, debemos entender que no sólo se trata de un aspecto meramente religioso sino que la ingente tarea de educar a los indios, construir pueblos, ciudades, crear infraestructuras, dotándolas de medios (médicos, escribanos, justicia,…) es de tal calibre que la propia Corona -consciente de ello- requirió en muchas ocasiones los servicios de las órdenes religiosas para poder atender su basto imperio. De otro lado, también hay que advertir que los frailes en América, junto a la labor evangelizadora, fueron los elementos más críticos con las actuaciones de la monarquía. Aún más, sus denuncias sobre el uso y abuso hacia los indígenas que realizaban muchos españoles, a través de las encomiendas, fueron tan duras que, en muchos casos, verdaderamente fueron considerados por sus propios compatriotas como enemigos.
Como decimos, la figura de este fraile capuchino es todo un hito en la historia de la segunda mitad del siglo XVII venezolano y, hasta el día de la fecha, se desconocía su nombre y apellidos. En la sencillez de su regla, como fraile menor franciscano, adoptó el nombre en religión de su pueblo natal y, a pesar de ser toda una celebridad misional, ni siquiera la orden conocía cual era su nombre en bautismo. Felizmente en una concienzuda investigación reciente, animada fervientemente por los hermanos Pepe y Leopoldo Villalobos Ibarra, encontré los datos para poder desvelar este secreto. A ellos agradezco su enorme interés en el tema, pues sin su afán de conocimiento nunca me hubiera arrancada a trabajar tan complicado estudio.
Dado que la biografía de este hijo célebre de Berja es bien conocida por la historiografía, prescindiré de hacer anotaciones a pie de página, por no parafrasear trabajos editados. Sólo introduciré aquellas notas introductoriasque contextualicen al personaje en su entorno y estado vital, dejando que sean las magníficas obras que lo tratan las que hablen por sí solas a través del resumen que hacemos.
1.- Introducción
Este personaje nació en Berja, un municipio principal de la Baja Alpujarra que había dejado atrás hacía más de medio siglo la repoblación y se encontraba en pleno desarrollo. Cabeza de vicaría de del amplio espacio conformado por la Baja Alpujarra, este territorio era objeto de interés por parte de diferentes órdenes religiosas del arzobispado de Granada. Fueron numerosas la entradas de agustinos recoletos, trinitarios, mínimos de San Francisco de Paula, mercedarios,… que llegaron a estas tierras a misionar, algo que se reflejaría perfectamente en las limosnas y mandas para sus conventos. Sin embargo eran, sin ningún género de dudas, los franciscanos quienes mayor presencia tenían, pues no en balde en la cercana villa de Ugíjar se encontraba un foco seráfico de hermanos menores observantes.
El cenobio de Ugíjar fue el punto de referencia más inmediato que tuvo la feligresía virgitana para acercarse al modelo de vida propugnado por la observancia franciscana. Sin embargo para la gran mayoría de los alpujarreños esta actitud ante la vida venía corregida y mejorada por los postulados de los capuchinos, orden que también misionó en estas tierras desde su convento de Granada, en el barrio de San Ildefonso, cerca del Hospital Real. En Berja se conocía bien su espiritualidad, toda vez que tenía que compartirse, sin más, sencillamente porque el modo de vida de un fraile capuchino poco podía diferir de la de un campesino pobre. Este era el caso de la familia formada por Juan Benavente y María Molina Antolinez, matrimonio que vivía de alternar el cultivo de unas pocas tierras que poseían con los jornales que arrancaban con su trabajo. Ambos pertenecían antaño a reconocidas familias repobladoras de la localidad de imbuido fervor religioso. Sin embargo la humildad y sencillez de los capuchinos también era punto de admiración para las clases más pudientes de la localidad, probablemente porque la vida regular era un modelo de vida a imitar.
En este ambiente espiritual es donde el matrimonio Benavente Molina crió a sus seis hijos: Juan, Tomás, Francisco, Melchor, Jerónimo y Gertrudis. El tercero de los varones nació en 1629 y su propio nombre parece que lo predestinaba a ser franciscano: Francisco Benavente Molina, quien profesaría en la orden capuchina y adoptaría desde entonces el nombre en religión de fray Pedro de Berja. Sus padres eran pobres, como atestigua su testamento, fechado en 1658, documento histórico que nos ha permitido identificar al personaje. En este instrumento material, además de dejar los pocos bienes que tenían a sus hijos, los padres establecieron un buen número de misas por su muerte: el consabido novenario, las 33 de San Amador, 48 a San Vicente, un novenario a la Virgen del Cármen, 3 a Nuestro Señor en la Cruz, otras 3 a la Oración en el Huerto, al 3 al Pontífice, 3 a las Ánimas Benditas, un novenario por sus padres y hermanos, lógicamente 3 más a San Francisco, otras 3 a la Virgen del Rosario, 3 más al Santísimo Sacramento, 1 al Ángel de la Guarda y, por último, 1 misa más a Santa Ana. El capital que quedase después de pagar los oficios por su alma, así como a sus acreedores, sería para su progenie. Sobre sus hijos, hacen mención especial sobre dos de ellos, el fraile y el hermano menor que le seguía en edad, Melchor Benavente, y que se encontraba “en Las Indias”. Este último dato nos induce a pensar que muy probablemente este personaje emigraría a Venezuela al calor de su hermano, dato que aportamos para que investigaciones futuras hagan hincapié en el mismo.
Desconocemos el destino de su familia en Berja, pues de los hermanos que quedaron en esta población sólo tenemos referencias del hijo mayor, Juan Benavente Molina, que casó el 13 de septiembre de 1665 con María Castro González, también natural de la localidad.
2.- la vida y obras del capuchino virgitano
Francisco Benavente Molina debió profesar muy jóven como sacerdote capuchino en el convento de Granada, desde donde asistió a diferentes casas de la orden hasta recalar en Cádiz. En aquella ciudad, conforme a la cédula real de mayo de 1657, lideró un grupo de cinco misioneros que partieron en el mes de junio a las Indias. A finales de agosto el grupo desembarcó en Cumaná (Venezuela), siguiendo rápidamente el plan de otras misiones capuchinas ya instaladas en la tierra. Entre sus primeras acciones de este eclesiástico estuvo la fundación de la población de Santa María de los Ángeles de Guácharo, primer asentamiento de capuchinos andaluces.
Tras un tiempo en el oriente venezolano, en 1661 fray Pedro de Berja se traslada a Caracas, en donde organizó una expedición a los Llanos, trabajando en el río El Pao, en donde estaría hasta 1669, año en el que pasó al río Tirgua, donde fundó San Francisco del Tirgua. En ese año fue nombrado Superior de todas las misiones Capuchinas de los Llanos, fecha que abre una actividad inusitada del fraile, pues por un decreto del 27 de agosto de 1676 estos religiosos tenían autorización para fundar pueblos españoles en las provincias de Caracas y Cumaná. Así, conforme a esta tarea, en 1677 fue autorizado por el gobernador para fundar San Carlos de Austria (1678). Esta ciudad es excepcional, pues se tomó como modelo fundacional, dada la calidad de la posesión de tierras, nombramiento de autoridades, creación de parroquia e instauración del trabajo de los indios.
A estas alturas de su vida este fraile era una de las figuras claves de la orden en tierras venezolanas, tanto que en 1678 es nombrado Superior General de las Misiones de Padres Capuchinos de la Provincia de Venezuela. Tras una intensa labor, en 1690 dejó el curato de la villa de San Carlos para continuar su labor misional, objetivo que se frenó por la oposición de otras ordenes -franciscanos, dominicos y jesuitas- ávidas por conseguir encomiendas de indios.
3.-Bibliografía
El resumen muy apresurado de la vida de fray Pedro de Berja se ha extraído de las siguientes obras que profundizan sobre su obra y vida:
* Carrocera, fray B. de:
Misiones de los padres capuchinos: documentos del gobierno central de la unidad de la Rosa en la explotación, población…evangelización…de las antiguas provincias españolas hoy República de Venezuela… siglos XVII y XVIII y XVIII, dirigido por F. Rionegro, Pontevedra, 1929.
Misión de los capuchinos en Cumaná, Caracas, 1958.
Misión de los capuchinos en los Llanos de Caracas, Caracas, 1972.
Misión de los capuchinos en Guayana, Caracas, 1979.
Lingüística indígenas venezolana y los misioneros capuchinos, Caracas, 1981.
* Matallana, fray B.: Labor de los padres capuchinos en la misión del Caroní, Caracas, 1945.
* Morón, G.: Breve historia de Venezuela, Madrid, 1979.
* Por Venezuela indígena de ayer y hoy: relatos de misioneros capuchinos en viaje por la Venezuela indígena, durante los siglos XVII, XVIII y XX, recopilación y notas de fray C. de Armellada, Alcalá de Henares, 1960.
* Rionegro, F. Mª. de (O.F.M.):
Relaciones de las misiones de los PP. Capuchinos en las antiguas provincias españolas, hoy República de Venezuela, 1650-1817: documentos inéditos de los siglos XVII y XVIII, Sevilla, 1918.
Orígenes de las misiones de los PP. Capuchinos en América: documentos, 1646-1692, Pontevedra, 1930.
* Rumazo González, A. y J. Carrillo Moreno: Personajes ilustres de Venezuela, Caracas, 1968; Relaciones históricas de las misiones de padres capuchinos de Venezuela (siglos XVII y XVIII).
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